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Texto y fotografías de German Magrazo

Mañana parto hasta el país vecino. Me voy a Thailandia y esta, es quizá la primera conclusión que me llevo de mi viaje después de cuatro días por tierras camboyanas. Un ejemplo de que aquí todo funciona diferente es lo que me ha pasado esta mañana. Si algo me caracteriza es la impecable puntualidad enfermiza que llevo siempre por bandera, pues pam! Hoy mismo, lo que no me pasa nunca me ha pasado. Me he dormido!!!! Nada más y nada menos que una hora. Había quedado con Synat a las 7:30 en la puerta del hotel y eran exactamente las 8. Me he vestido rápido, he guardado la mosquitera y he bajado sin almorzar nada. Synat estaba a la sombra esperándome y con una sonrisa en la boca pese a mi falta. Le he dicho que necesitaba almorzar alguna cosa antes de emprender el viaje y me ha llevado al centro de Siem Reap a desayunar. http://www.woolieewe.com/bad-credit-installment-loans.html Después, me ha comentado que teníamos un camino de dos horas hasta el templo de Beng Mealea y que me lo tomase con calma… así ha sido!!! Durante el viaje, saliendo de la Camboya más turística he podido empaparme de cotidianidades camboyanas viendo desde el tuktuk cómo vive esta gente, y es fácil… viven despacio, muy despacio y curiosamente no he visto ni un sólo rostro triste pese a la extrema pobreza que he podido ver. Por las carreteras del país, hay innumerables puestos ambulantes de comida. Una de las cosas en las que me fijé desde el primer momento, es que todos estos puestos ambulantes tienen un espacio reservado a botellas de todo tipo, whisky, agua, etc… llenas de un desconocido líquido amarillento, hablo de quizá una media de 20 botellas por puesto y una media de 10 puestos por quilómetro, pues bien… hoy por fin me he podido enterar del misterio cuando Synat ha parado en uno de ellos y me ha dicho “I need food for my motorbike”… La ostia!!! Esas botellas están rellenas de gasolina!!!  De camino al templo de Beng Mealea hemos pasado por una zona donde los innumerables puestos de comida tenían una especia de barbacoa improvisada donde estaban asando una especie de palos de bambú. Synat ha parado en uno de ellos y ha comprado dos, lo ha abierto delante mío explicándome cómo se come y me lo ha dejado probar, cuando ha visto mi cara se ha descojonado de la risa, me ha parecido asqueroso… era como un tipo de arroz dulce y a la vez insípido, algo realmente muy curioso. Después de dos horas que para nada me han parecido pesadas, hemos llegado a Beng Mealea, creo que el templo más bonito que he visitado en estos cuatro días. No por el detalle ni su importancia artística, sino porque el templo está bastante destruido. La naturaleza lo ha invadido de una forma bestial, me ha parecido realmente precioso por la luz, los colores y la belleza de sus sombras. Si tuviese que repetir uno de ellos, sería este sin dudarlo. Para cualquiera que quiera acercarse aquí, vale la pena el viaje de más de dos horas para contemplarlo. Al acabar de visitar el templo, Synat me ha llevado a comer a un sitio precioso, donde por sólo 8 dólares americanos he comido dos platos, unos rollitos de primavera que nada tienen que ver con los conocidos hasta el momento, y un pollo al curry y coco curiosamente servido en un coco previamente vaciado, exquisito de verdad!! Al terminar la comida nos hemos dirigido al complejo de templos de lo que es conocida como la primera ciudad de la zona. Tres templos muy antiguos, muy mal conservados pero que tienen una réplica moderna a modo de templo budista. He de reconocer que en uno de estos templos he recibido quizá una de las sonrisas más bonitas de mi vida cuando un niño me ha pedido agua y le he dado la botella que tenía empezada. Sin duda uno de los momentos más especiales que he vivido hasta ahora. Mañana sobre las cuatro de la tarde parto hacia Thailandia y empieza mi aventura de verdad ya que en este caso no sé que voy a hacer y ya tengo ganas de saberlo.

Seguiremos desde Thailandia!! Saludos

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